martes, 3 de junio de 2014

Hoy… Rompí una de mis reglas

Hoy… Rompí una de mis reglas

Desde que murió mi Vieja en 2000, no voy al cementerio, salvo cuando acompañe a algún amigo y traté de mantenerme lejos de ese momento en donde el cuerpo físico es sepultado, algo de ese acto–ritual no me gusta, y es más no lo hice con mis Viejos, en ese momento me aleje, y deje que otros hicieran el ritual, yo …. esa es otra historia; volviendo a mi propia regla, no visito cementerios y no hago fotos en los cementerios, hoy tenía que ir Santos Lugares a retirar una carta certificada y ya que estaba fui hasta la Iglesia de Lourdes, para hablar con María cara a cara (aunque siempre es un monólogo, las respuestas tienen distintas formas), así que ya que voy a hablar con María, suelo hacer fotos, me gustan las iglesias vacías, los espacios vacíos, y Lourdes tiene una luz especial para hacer fotos, estaba dando vueltas con mí cámara, fui hasta el descanso de peregrino, y si uno camina un poco más, se encuentra con el cementerio, si un pequeño cementerio, que empezó para los curas, monjes y aquellos fieles que estuvieron en la Iglesia, pero creo que ahora algunas personas llevan las cenizas de sus familiares, hacía bastante tiempo que no me llegaba hasta ese sector, hoy lo vi mucho más organizado y prolijo, (no se puede acceder al lugar por si se lo preguntan y no es como esos cementerios de la películas Inglesas lleno de tumbas,  quien lo ve por fuera, puede ver un espacio austero, salvo por las flores y el cartel que están del lado exterior), de pronto me vi rompiendo mi propia regla, estaba sacando fotos desde la reja que marca el perímetro, tampoco hice muchas, sólo algunas y cuando seguía caminando por el sector de descanso en una de las mesas me encontré con una caja de madera, pequeña, cerrada, en forma de urna, con una placa de bronce con un nombre y ahí supe que tenía que hacer la foto.

No había nadie cerca, y justo en ese momento las baterías dijeron basta, por suerte lleva en la cartera baterías para cambiarlas mientras lo hacía, mi cabeza se preguntaba ¿quien podía dejar una pequeña urna de cenizas en una de las mesa?, les aclaro no cuestiono ese acto, creo que cada uno maneja la vida y la muerte como puede y se relaciona con ella desde su lugar, sólo me preguntaba, ¿porqué no caminó unos metros más?, y la dejaba en el cementerio, seguro alguien arrojaría las cenizas en los espacios que se designó, para lo poco que queda de un cuerpo físico.

Ya estaba la cámara con las baterías listas, empecé a hacer las fotos, como dicen la curiosidad mató al gato y a pesar de que ya había decidido llevar la urna hasta el cementerio y dejarla ahí, tenía que ver que había en el interior y en ese momento me dije estas rompiendo todas tus reglas, no ir al cementerio, no hacer fotos y algo que siempre digo y lo leí en la biblia unos días antes de fallecer mi Viejo, la cita es más o menos así “Dejad que los muertos entierren a sus muertos y vos ocúpate de los vivos”, y yo pensaba cargar un muerto ajeno (jajajajajaj) ahora que lo escribo, me causa mucha gracia, la cuestión es que decidí levantar la tapa de la urna y ….. estaba vacía, el vacío la llenaba, no había nada más que vacío.

Entonces todas mis cuestiones sobre la muerte tenían razón, sólo somos un cuerpo físico, el vacío, el silencio, la nada (nunca mejor utilizada esta expresión) estaban ahí en esa caja con nombre de mujer y fecha de muerte, pero sin cuerpo que la habitara, acaso alguna vez nosotros pequeños y simples mortales habitamos un espacio, un cuerpo, un lugar, algo??!!!, desde muy chica creo, que sólo estamos en tránsito, cada uno de nosotros vive y muere como puede y como quiere, el resto…. es algo para otro texto.

Sólo se que hoy rompí mis propias reglas, ¿porqué? no lo se, eso si, no piensen que mañana voy a ir a recorrer cementerios para fotografiarlos ellos (los muertos) ocupan su lugar y yo el mío.

Stella Maris Leone Geraci

Artista, Coordinadora Cultural